La ley de “este cuerpo ya no es mío”

Una de las cosas más maravillosas de estudiar fuera es conocer a gente de otros países y conocer con ellos toda una realidad diferente, un mundo nuevo lleno de otros horizontes, mil maneras distintas de vivir. Y por suerte, yo tuve esa oportunidad en septiembre. Ese mes aterricé en París para hacer allí un semestre de Erasmus y desde entonces no paré de conocer gente de México, Italia, Francia, República Checa, Reino Unido… Pero el tema del que quiero hablaros hoy en este artículo me llegó a través de gente de Polonia y gracias a ellos me di cuenta de que no todas las realidades que se conocen viajando son necesariamente buenas.

Una clara muestra de estas “no tan buenas” realidades que se conocen viajando son, por ejemplo,  las desafortunadas declaraciones que el eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke hizo el pasado miércoles 1 de marzo de 2017 y que apestaban a machismo, desde Luxemburgo hasta cualquier rincón del planeta. Yo me enteré de la maravillosa “perlita” un día cualquiera mientras comía viendo las noticias y esta decía lo siguiente: “¿Sabe usted qué papel ocupaban las mujeres en las Olimpiadas griegas? La primera mujer, ya se lo digo yo, ocupó el puesto 800. ¿Sabe usted cuántas mujeres hay entre los primeros 100 jugadores de ajedrez? Se lo diré: ninguna. Por supuesto que la mujeres deben ganar menos que los hombres porque son más débiles, más pequeñas, menos inteligentes.”. Os podéis imaginar las caras de todas las telespectadoras que estaban viendo aquel telediario. Esta muestra de misoginia me recordó a otro suceso que, meses atrás, hizo cundir el pánico entre las mujeres polacas: la Ley del Aborto que estuvo a punto de entrar en vigor en Polonia el pasado septiembre.

Recuerdo que la noticia de esta ley llegó a mis oídos mientras seguía en Francia, justo un día que estábamos tomando algo en la residencia y hablando sobre qué haríamos ese fin de semana. Mientras cada uno proponía un plan diferente, Sylvia  (nuestra compañera de Polonia) dijo que ella no podría hacer nada por la tarde porque iba a asistir a una concentración en la Embajada de Polonia. Le preguntamos que por qué se había convocado aquella manifestación y nos contestó que era por una ley que el Gobierno polaco había promulgado y que suponía la penalización del aborto bajo cualquier circunstancia. Creo que a todos los presentes nos llevó algunos minutos reaccionar ante lo que Sylvia nos estaba contando pero finalmente mi cabeza logró comprenderlo y parece que lo hizo justo a la vez que la de todos los demás. Dada mi forma de pensar, lo primero que pensé fue que, desde ese momento en adelante, las polacas ya no eran dueñas de sus cuerpos.  Por si fuera poco, aquella restrictiva ley había sido llevada al Parlamento por iniciativa popular. Aquella tarde salimos a luchar por la polacas.

Suena exagerado, lo sé, por eso me gustaría no quedarme en lo que es mi humilde opinión y hacer con vosotros un breve análisis objetivo de esta ley y del gobierno polaco actual habiendo pasado ya un tiempo desde la conmoción para poder similar y reflexionar sobre todo lo acontecido lo pasados septiembre y octubre. Para entrar un poco en materia, la ley del aborto que propuso el parlamento polaco en Octubre deriva de una que data de 1993 y es en parte una herencia recibida de la época post-nazismo y post-soviética y se encuentra entre la leyes de aborto más estrictas de Europa. Es una ley que no permite el aborto salvo en el único caso de que la madre sufra riesgo de fallecimiento durante la gestación. Las penas por llevar a cabo este tipo de prácticas son de cárcel tanto para la persona que se somete a ellas como para aquellas que las llevan a cabo. Esta ley es resultado del viraje hacia la derecha y el ultraconservadurismo que se ha producido en la política polaca como consecuencia de la victoria en la últimas elecciones acontecidas en 2015 del partido PiS (“Ley y Justicia”), miembro de la rama más rígida de la derecha polaca, que con tan solo un 39% de los votos (lo que se traduce en 242 de 460 en el parlamento polaco) se ha hecho con el poder en el  gobierno.

A pesar de todo lo que leímos, vimos y escuchamos de aquel tema seguíamos sin poder comprender la situación, seguíamos sin entender del todo el miedo que le tenía la población femenina polaca a aquella ley, seguíamos sin sentirnos realmente informados sobre el tema. Por eso comencé este artículo y qué mejor manera de hacer un artículo de este estilo que tirando de dos fuentes tan directas como son nuestras dos compañeras y amigas Sylvia Róza SuchanMalgorzata Miszewska que, en cuanto supieron que quería escribir sobre el tema se ofrecieron amablemente a ayudarme contestando a unas preguntas:

“CAROLINA: Hola chicas, muchas gracias por prestaros a ayudarme. Me gustaría haceros unas preguntas. La primera: ¿cómo describiríais la nueva Ley del aborto que el gobierno polaco quiere implantar?

MALGORZATA: Describiría esta ley como una humillación para la mujeres. Es cruel y antieuropea. Es contraria a los valores fundamentales de la Union Europea.

SYLVIA: La ley concerniente al aborto que está actualmente en vigor en Polonia recibe el nombre no oficial de “el compromiso antiabortista” y es una de las más restrictivas de Europa. Permite el aborto sólo en tres circunstancias: violación, deformación grave del feto o si la vida de la madre corre peligro. Los políticos polacos han dado un giro hacia la derecha el año pasado después de que el partido Prawo i Sprawiedliwość (PiS) ganara las elecciones. Este año votaron el proyecto de ley que hacía el aborto ilegal en todos los casos (a excepción de riesgo de muerte de la madre) y que penalizaría a mujeres y doctores que lo practicasen. Es un proyecto de ley redactado por ciudadanos. A este proyecto le acompañaba un “contra-proyecto” que liberarizaría la ley del aborto en Polonia, pero PiS votó por el más restrictivo. Las mujeres polacas organizaron huelgas y protestas/manifestaciones –por toda Polonia pero también en Francia, Reino Unido y Alemania. Las protestas fueron tan fuertes que PiS decidió abolir el proyecto. Sin embargo, poco tiempo después el presidente del partido, Jarolaw Kaczynski, hizo una entrevista en la que dijo que seguía pensando que el aborto debía ser ilegal y que las mujeres debían parir en cualquier caso. Yo creo que las polacas estarán en peligro tanto tiempo como el PiS esté en el poder.

 C: ¿Cómo creéis que esta ley afecta a vuestra vida como mujeres?

M: Esta ley me hace sentir mal. Sufro ansiedad. Ya no me siento segura. Esta ley me hace tener miedo de ver cómo me roban mi libertad.

S: Afortunadamente, la ley ha sido rechazada, por lo que lo peor ya ha pasado. Sin embargo, el proyecto de ley me hacía sentir inferior como mujer en Polonia (aún más que antes). Fue como un golpe en la cara. No eres nada. Los hombres dominan el mundo, pueden hacer lo que quieran contigo, con tu embarazo. Además, esto me hace sentir muy avergonzada (otra vez, aún más que antes) de ser polaca. Quiero decir, la gente verá esas idea y, ¿qué podrán pensar de Polonia? Algunas persona a la que no se les da bien la geografía me preguntan si Polonia está en Europa. Y yo digo: “sí, claro”. Pero a veces pienso otra cosa porque mentalmente no somos europeos para nada.

 C: ¿Qué les diríais a los políticos que querían ratificar esta ley?

M: ¡Parad y reflexionadlo una vez más! Necesitáis daros cuenta de que esta ley concernirá también a vuestras hijas, a vuestras esposas… ¿Queréis de verdad retroceder a la Edad Media? Nos estamos alejando del Estado democrático y nos dirigimos hacia el Estado totalitario y teocrático.

S: A veces pienso sobre ello y en mi cabeza pienso en voz baja “espero que le pase a tu mujer, a tu hija o a tu hermana”. Pero luego me regaño a mí misma porque eso significaría que quiero que les pase algo malo a esas mujeres y en realidad no quiero. Sin embargo, sí que quiero que algo les suceda a los políticos en sus vidas que les abra los ojos y les haga ver que las cosas no son solo negras o blancas. Y cuando pienso en ello, solo me siento llena de odio. No soy una persona llena de odio, pero odio de verdad a esas personas tanto como se puede odiar a alguien.

C: ¿Qué pensáis de las mujeres políticas que están a favor de esta ley?

M: Encuentro increíble que haya mujeres que respalden esta ley. Lo que me choca es que no sientan ninguna conexión con el resto de mujeres. En mi opinión, cada uno debe ocuparse de su vida y no inmiscuirse de la de los demás.

S: Creo que están muy perdidas. Han crecido en el sistema patriarcal polaco y no han aprendido nunca a vencerlo, a ver la verdad detrás de todas las mentiras, detrás de las dobles morales. Han sido enseñada a obedecer a los hombres y eso es lo que hacen. Algunas son muy radicales y ofensivas. Las mujeres pueden ser mucho peor amenaza para otras mujeres que los propios hombres. Hay algunas mujeres polacas (en general, no solo políticos) que son extremadamente intolerantes e hipócritaa. Y creo que esto es incluso peor que cuando lo hace un hombre. Porque, si no nos apoyamos entre nosotras, ¿quién lo hará?

Muchos dirán que las ideas que desprenden las opiniones de Sylvia y Gosa (que es como cariñosamente llamábamos a Malgorzata), e incluso la mía propia, son las que son porque aún somos jóvenes para preocuparnos por la carga moral que supone un aborto o simplemente que nos da igual, porque los jóvenes no pensamos en las consecuencias de nuestros actos y actuamos sin reflexionar, que luego ya abortaremos y todo solucionado, etc. Pero no es así en absoluto. Seas lo joven que seas, un aborto no es cosa de risa para nadie. Toda aquella que lo sufre de forma natural o las que se someten a ello para provocarlo artificialmente saben que ello conlleva una gran carga emocional y, en muchos casos, un tratamiento psicológico posterior y una enorme necesidad de apoyo y comprensión por parte de tu entorno. Yo creo en la libertad de decidir, sobre todo en lo referente a nuestro propio cuerpo. En concreto en el caso del aborto, creo que no debería estar penalizado y que debería ser simplemente una opción más para todas las mujeres, aunque, claro está, no sin establecer  ciertas limitaciones o barreras de edad. Al final, lo único que se consigue penalizándolo no es más que un submundo de abortos soterrados, ilegales, inseguros e insalubres que ponen en peligro la vida de toda mujer que se ve obligada a someterse a ellos porque la legalidad de su país no le deja otra alternativa que tumbarse sobre una camilla, cerrar los ojos y rezar por su vida.

Quizá entrevistando sólo a dos personas no podamos formarnos una idea completamente veraz y exacta de cómo han podido sentirse las mujeres polacas ante dicha ley, pero nosotros sí que logramos comprender cómo se sentían nuestra amigas, y no solo eso, sino que conseguimos comprender también cómo se sentían todos los que estuvieron presentes en aquella concentración delante de la embajada polaca de París, pancartas y megáfonos en mano, alzando sus voces y enarbolando sus perchas (símbolo del aborto, ya que el alambre de las perchas se utiliza para inducir el aborto cuando esta práctica estaba penalizada). Sentimos su rabia, su enfado, e incluso sentimos el miedo que bajo ningún concepto admitirían ni dejarían que notase su gobierno mientras luchaban contra él. Fue por eso que todos (sobre todo Sylvia y Gosa) nos alegramos tanto al saber que finalmente el Parlamento había rechazado la ley 352 votos en contra los 58 que habían salido a favor. Fue en ese momento de euforia cuando, a pesar de que se hubiese acabado aquel fatídico episodio de la política de Polonia que había comenzado con aquel denominado Lunes Negro, desde entonces y en adelante, todos y todas seguiríamos siendo, al menos de espíritu, un poco polacos.

 

photo credit: Huffington post

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