El PSOE, Pedro Sánchez y la Navaja de Ockham

Quienes siguen este blog habitualmente, saben que nos gusta tratar temas más pegados a la actualidad o a realidades objetivables. Hoy, sin embargo, voy a reflexionar por escrito, usando alguna disquisición cuasi-filosófica para llegar, eso sí, a algunas conclusiones que, esta vez sí, tienen mucho que ver con nuestra realidad política. Pido, por tanto, un poco de paciencia al lector.
Parto precisamente de un concepto filosófico, el principio de parsimonia, universalmente más conocido como la navaja de Ockham: “Pluralitas non est ponenda sine necessitae”. Es decir, la pluralidad no se debe postular sin necesidad. Inevitablemente, con el cambio que produce el tiempo y la forma de pensar, este principio ha evolucionado hasta ser formulado de una forma similar a ésta:

“Si para explicar un fenómeno determinado tenemos dos o más hipótesis, lo más razonable es aceptar la más simple, es decir, la que presenta menos supuestos no probados.”

Este principio es utilizado incluso entre los científicos experimentales, no como forma para demostrar hipótesis, por supuesto, sino más bien como guía, admitiendo que la hipótesis más simple a menudo es la más probable, aunque no necesariamente la verdadera. La lógica nos dice que esto es así porque una teoría simple se basa en un menor número de variables (lo que reduce la casuística) y porque éstas, a priori, son más fácilmente demostrables. Esto no debe ser tomado como un dogma pues una teoría compleja en la que se hayan demostrado más evidencias es preferible a una simple que requiera de mayor especulación, lo que nos lleva a otra afirmación.
A este respecto, Albert Einstein escribió que “todo se debe hacer tan simple como sea posible, pero no más simple”. Es decir, no ha de presumirse la existencia de más cosas de las absolutamente necesarias que expliquen un fenómeno.
En los últimos tiempos, el PSOE se ha visto envuelto en muchos líos, idas y venidas, choques y discusiones, sobre la línea del partido y, tras la investidura y su decisión de abstenerse, lo que veo, leo y escucho está casi siempre relacionado con la dirección en las sombras del partido (cuando no del “régimen”) por parte de los poderes fácticos, principalmente el ultranombrado IBEX y el grupo PRISA. Quienes defienden esta teoría tienen ahora unas declaraciones de Pedro Sánchez que parecen confirmar esta teoría. Pero, ¿es ésta la teoría más simple que puede explicar la destitución/dimisión de Sánchez y el cambio en el sentido del voto de los socialistas? Pongámosla a prueba de forma rápida.
  • El IBEX y El País dirigen el PSOE. Sólo quisiera resaltar que, en la entrevista, Pedro Sánchez no dijo en ningún momento que eso ocurriera. De hecho, él comentó que el PSOE era una organización independiente y que él se vio sometido a presiones por parte de esos colectivos en las que El País, por ejemplo, le amenazó con cambiar su línea editorial si pactaba con Podemos. Y, sin embargo, el Comité Federal no prohibió a Sánchez negociar con Podemos, aunque sí le puso líneas rojas (como el referéndum en Cataluña). ¿En qué quedamos? ¿Dijo que no llegó a un pacto con Podemos por eso? Entonces fue su responsabilidad por ceder ante la presión. Y luego dijo que con Podemos no pudo llegar a un pacto tras las primeras elecciones porque éstos estaban en la lógica de la repetición de los comicios. ¿Todo a la vez? Quiero decir, si PRISA (por coger el más sonado últimamente) manda en el PSOE y prohíbe a Pedro Sánchez negociar con Podemos, ¿por qué se plantea el pacto? ¿Son independientes o no?
  • La destitución/dimisión de Sánchez y el cambio de rumbo son porque así lo han decidido los poderes fácticos. Diría que es una teoría difícil de demostrar, por mucho que se recurra a lo que Sánchez ha declarado, ya que lo único que se desprende de sus palabras es, en todo caso, que estos poderes presionan (¡aleluya! ¡Pedro Sánchez ha descubierto los grupos de presión!). Hay un explicación más sencilla: una parte orgánica del partido (mayoritaria, según se demostró en ambos comités federales) no estaba de acuerdo con su forma de llevar el partido, con su posición respecto a la investidura y las terceras elecciones y/o con los resultados electorales. Las declaraciones y las posiciones en los comités federales parecen respaldar esta idea. Que a Susana Díaz o a Eduardo Madina les influyan más, menos o nada los editoriales de El País es algo que escapa a nuestra capacidad de analizar esta teoría, dado que todos y todas estamos sometidos a presiones e influencias en nuestros entornos y cedemos más ante unas y menos ante otras.
Es decir, ante teorías más simples y con más evidencias, la que se hace viral es la compleja (en serio, urdir una conspiración en la sombra debe ser agotador) y sin evidencias demostrables. La navaja de Ockham, en este caso, es completamente ignorada. Y, por desgracia, se ha vuelto algo común.
No me malinterpreten, soy consciente de que no tengo la verdad absoluta y que este mismo principio no excluye que dichas teorías complejas, las conspirativas, puedan ser verdaderas en detrimento de las más simples; es decir, que admito la posibilidad de que PRISA dirija el PSOE desde la sombra y que el IBEX dirija el país en todos sus ámbitos siempre y cuando se admita la posibilidad de que eso no ocurre. Ahora bien, dadas estas dos hipótesis, la aplicación de la lógica y de la navaja de Ockham, así como la evidencia que tenemos, lo más probable es que las grandes empresas y los grandes medios ejercen presión defendiendo sus intereses, algo que es normal en las democracias, nada escandaloso pues todos defendemos nuestros intereses de una u otra manera a través de sindicatos, asociaciones…; habría que preguntarse si los presionados ceden ante esa presión o no y, de ser así, de quién es la responsabilidad entonces. Lo que digo es que me preocupa que se acepten teorías o explicaciones más complejas y no probadas (teorías de la conspiración y demás) como verdades absolutas antes que otras, con mayor evidencia y más simples que explican el mismo fenómeno; es decir, que hoy por hoy acepto las teorías arriba expuestas (la falta de voluntad de acuerdo de PSOE y Podemos y el desacuerdo en cómo manejar el PSOE) porque explican en su globalidad la problemática y existen evidencias que las respaldan sin necesidad de acudir a argumentos o elementos no conocidos. Nada más.
Y nada menos.
P.S. Leyendo para escribir esta entrada me he encontrado con otro principio, conocido como la navaja de Hanlon, que dice: No atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez. Interesante, cuando menos.

pdro-snchez-y-prisa

photo credit: El Español

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