¿Qué le pasa a Colombia?

El pasado 3 de octubre del 2016, Colombia se despertó con más incertidumbre que nunca. El domingo, 2 de octubre, contra todo pronóstico de las encuestas lideradas por los principales medios de comunicación, ganó el NO en el plebiscito que buscaba la aceptación de los acuerdos de paz firmados por el Gobierno y el grupo guerrillero las FARC.
Los resultados evidenciaron que el 49,78% de los votantes sí aprobaban el acuerdo, y el 50,22% lo rechazaba. El expresidente Uribe, representante del partido político Centro Democrático (conservador), ha liderado la oposición al proceso de paz liderado por Juan Manuel Santos (liberal-demócrata). Su postura, y la del Centro Democrático, se basaba en la crítica del marco de Justicia Transicional y participación política de los guerrilleros, entre otros argumentos, porque consideran que es una manera de “entregarle el país a las FARC”.
Por otra parte, la política de Juan Manuel Santos se ha caracterizado por la resolución del conflicto con las FARC. Por esta razón, desde que se posesionó como presidente en el 2010, manifestó su voluntad de empezar los diálogos. A lo largo de todo el proceso, diferentes personajes políticos se unieron a la iniciativa del gobierno de Santos, pero otros, como el expresidente Andrés Pastrana, se dedicaron a criticar este proceso. Cabe resaltar que Pastrana mantuvo diálogos con la guerrilla para acabar con el conflicto, pero fue un proceso fallido, ya que se creó una zona distensión y los guerrilleros aprovecharon la oportunidad para fortalecer su organización.
Este es uno de los ejemplos de procesos fallidos por los que ha pasado Colombia, sin embargo, el país tiene experiencia en resolución de conflictos con otras organizaciones, tales como el Movimiento 19 de abril. Puedes decir que Colombia tiene experiencia en reinsertar desmovilizados. Esta guerrilla urbana estuvo relacionada con la Toma del Palacio de Justicia en 1985, suceso donde esta agrupación se enfrentó al ejército nacional dentro de las instalaciones del Palacio y muchos magistrados fueron asesinados y otros desaparecidos. A pesar de este terrible hecho, el M19 emprendió diálogos con el gobierno y finalmente dejaron las armas. Se debe destacar que muchas personas pertenecientes al M19 actualmente se dedican a hacer política. Es un ejemplo de que hay esperanzas para que el proceso de paz con las FARC tenga éxito.
En primer lugar, hay que destacar que el primer paso que contempla el proceso es la dejación de armas del grupo insurgente. Ahora, si se hace un breve análisis de los puntos del acuerdo, se constata que “El acuerdo busca fortalecer la participación de todos los colombianos en la política, los asuntos públicos y la construcción de la paz” (Alto comisionado para la paz) Esto quiere decir que los exguerrilleros sí tendrían la oportunidad de formar parte de la política del país, pero no hay que entender esto como un regalo o un premio que se les hace sino como un escenario necesario para poder plantear un futuro de reconciliación.
Por otra parte, y en mi opinión, el punto más importante, es el acuerdo que incumbe a las víctimas. Cabe destacar que este proceso se hizo pensando en establecer un sistema integral de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Dentro de esta propuesta, se establecería una Comisión de Verdad que ayudaría a esclarecer responsabilidades de delitos y hechos que han afectado a una gran parte de la población colombiana y, una vez se definieran las responsabilidades y los guerrilleros asumieran la culpa, se establecerían penas dentro de un marco de Justicia Transicional.
El punto anteriormente planteado es uno de los más criticados por el Centro Democrático porque consideran que es dar impunidad a los guerrilleros, sin embargo, hay que tener en cuenta que los responsables de crímenes de lesa humanidad sí pagarían cárcel, pero otro tipo de delitos serían penalizados enfocados hacia el trabajo comunitario como parte de la reincorporación política y económica. Todo enfocado al reconocimiento de la verdad de los hechos ocurridos a lo largo de la guerra. Es importante que el acuerdo contemple medidas enfocadas a brindar oportunidades a las personas relacionadas con el conflicto en vez de estigmatizarlas de por vida. Hay que ofrecer garantías de que existe una opción diferente a la guerra.
Los demás puntos expuestos en el acuerdo están relacionados con la solución al problema de las drogas ilícitas, la reforma rural integral, el fin del conflicto y la implementación, verificación y refrendación. Según mi perspectiva, es un acuerdo bastante completo, lo mejor que el grupo de negociación liderado por Humberto de la Calle ha podido lograr en cuatro años de negociación. No es un acuerdo perfecto porque tiene falencias, pero teniendo en cuenta los años de sufrimiento que han caracterizado a la historia de Colombia, era una buena alternativa para empezar la construcción de un país en paz; además, el hecho de que el proceso se centre en la reparación de las víctimas evidencia que va más allá de definir culpables y castigos y apostar por la reconstrucción del tejido social, englobando a las víctimas, guerrilleros y sociedad civil.
Con el rechazo de los acuerdos de paz, Colombia está a la espera de las propuestas que pueda hacer el Centro Democrático para la mejora del Acuerdo. La paz sigue siendo el objetivo, pero se va a replantear la manera de conseguirla. En lo personal considero que el Centro Democrático ahora debe ser responsable y proactivo, dejando su postura crítica basada en “eso está mal” y empezando a proponer alternativas que evidencien sus aportes de paz.
Se respira incertidumbre en la ciudad, las personas aún siguen anonadadas con los resultados, las víctimas que votaron por el sí están a la espera de que el país les responda. Sin embargo, debemos dejar de lado la tristeza que nos invade para seguir adelante.
El nuevo panorama es que Humberto de la Calle va a seguir liderando el proceso, y eso merece ser celebrado porque ha sido una persona que le ha puesto el corazón al proceso. Su permanencia da tranquilidad al país. También hay que resaltar que las FARC siguen con la voluntad de negociar y se mantiene el cese al fuego bilateral y, sorpresivamente, el Centro Democrático ha elegido a tres representantes, quienes entrarán a formar parte del proceso para proponer cambios en los puntos que consideran ser perjudiciales para el país. Sólo queda esperar.

colombia-farc

photo credit: Tele13

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