Operación Casa Blanca (X): La vida sigue igual

El mes de abril, dentro del proceso de primarias en Estados Unidos, suele ser un mes de poca enjundia, sobre todo si lo comparamos con marzo. Por dar sólo un solo dato, el supermartes reunió más estados votando que todo el mes de abril en su conjunto. Éste suele ser un mes en el que se confirman tendencias o se vislumbran los cambios por venir. Éste, concretamente, confirma prácticamente cuanto veníamos diciendo en este blog desde que comenzó la carrera por las nominaciones.
EL LADO DEMÓCRATA
A pesar de la querencia de varios medios progresistas europeos de ver en Sanders un candidato potencial que sí, lo tiene difícil pero no imposible aun hoy, la realidad vislumbrada desde el supermartes sigue dando pasos firmes y seguros hacia la candidatura de Clinton.
Es cierto que las dos últimas semanas de marzo y la primera de abril, como ya dijimos, fueron favorables a Sanders que, no me cansaré de repetir, ha dado mucha más batalla de la esperada (con el enorme mérito que ello conlleva) pero en política, en no muchas ocasiones David vence a Goliat. Durante este tiempo, Sanders intentó aprovechar lo que en Estados Unidos llaman el momentum, ese punto en el que parece que los planetas se alinean en tu favor. Este momentum llega pero también hay que aprovecharlo. Sanders lo intentó (sólo había que ver cómo el hasta entonces tono correcto de los debates cambió a uno mucho más agresivo) para intentar forzar el error de Clinton… que no llegó.
Desde las primarias de Nueva York (19 de abril), todos los estados excepto uno (Rhode Island) han favorecido a Clinton, incluyendo Delaware donde las encuestas le eran adversas. Algunos medios estadounidenses han interpretado este resultado como la aceptación implícita del electorado demócrata de que Clinton será su candidata.
A Clinton le ha costado más de lo esperado y de lo que le hubiese gustado, aunque ya lleva un par de semanas lanzando mensaje de cara a las presidenciales casi en exclusiva. No ha hecho una campaña brillante pero no la necesitaba. Ha podido guardar los fuegos de artificio para el otoño. Su labor ha sido no cometer errores y no entrar a los trapos de Sanders. Objetivo cumplido. La única opción de Sanders pasaría por apabullar en California el 7 de junio, algo más que  improbable.
Si Sanders decide no retirarse y llegar hasta el final, como parece que hará, Clinton ganará la nominación automática, si nada lo impide, el 7 de junio y podrá dedicarse por entero, durante más de cuatro meses, a hacer campaña presidencial. Sería una gran ventaja si en el lado republicano aún andan decidiendo.
  • Hillary Clinton, 1632 delegados + 519 superdelegados;
  • Bernie Sanders, 1299 delegados + 39 superdelegados;
La nominación automática se obtiene, presumiblemente, con 2383 votos (entre delegados y superdelegados). Quedan 14 estados por votar y 1276 delegados disponibles (546 sólo en California).
EL LADO REPUBLICANO
Cualquier que no supiera nada de la política estadounidense, podría decir que, a día de hoy, Donald Trump sigue su camino triunfal hacia la nominación republicana de cara a las elecciones presidenciales. No se puede descartar que sea así, aunque pocos creen que vaya a ser así de fácil. Trump debe intentar conseguir la mayoría absoluta de delegados de cara a la convención republicana. Consiguiéndolo, contaría con muchas opciones de que el GOP se diese por vencido (aunque seguro que aún intentaría poner algunas zancadillas). Si no lo consigue, el establishment republicano estará un poco más contento, porque podría forzar una segunda votación en la que muchos delegados ya no están obligados a votar por el candidato previo, liberando su voto hacia otras opciones. Si se forzase una tercera o una cuarta, prácticamente ningún delegado estaría vinculado al voto original. Ahí podría intervenir el partido sin ser algo tan escandaloso.
Trump se ha visto favorecido este mes por el sistema del winner takes all presente en la mayoría de estados en juego y ha barrido a un Ted Cruz que, al igual que Sanders, ha visto como su momentum se diluía, quedando casi siempre incluso por detrás de Kasich en las votaciones.
Las cosas no han cambiado mucho. El objetivo no es vencer a Trump, sino evitar que consiga la mayoría absoluta de delegados. El GOP tampoco quiere a Cruz (vean las declaraciones de John Boehner, un notable miembro del partido, ex-presidente republicano del Congreso, quien asegura que Cruz es “la personificación de Lucifer“), quien hoy ha anunciado a Carly Fiorina como su vicepresidenciable (eliminando una posible maniobra del GOP, “forzando” a Cruz a aceptar a Kasich si quería su apoyo). Por eso se mastica en algunos medios estadounidenses la opción de que un independiente aparezca como un salvador si saben a ciencia cierta que fuese a haber segunda y tercera ronda de votaciones. Me temo que hasta junio no saldremos de dudas. Y aun así…
  • Donald Trump, 954 delegados;
  • Ted Cruz, 562 delegados;
  • John Kasich, 153 delegados;
La nominación automática (salvo intervención directa del GOP) se obtiene con 1237 delegados. Quedan 10 estados por votar y 616 delegados disponibles (172 en California).
Conclusión: En cualquier caso, parece que nos encaminamos a un duelo Hillary Clinton – Donald Trump. Teniendo en cuenta que hablamos de Estados Unidos, este enfrentamiento, que ya de por sí pinta a espectáculo, puede convertirse en uno de los grandes shows de todos los tiempos.

US election trump vs clintonphoto credit: laopinion.com

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