España, ¿y ahora qué?

Las elecciones generales del 20D han dado como resultado una situación muy compleja que convierte los pactos de investidura en algo tremendamente complicado, ya que los intereses entre los grupos que pudieran sumar una posible mayoría son muy dispares y, en algunos casos, difícilmente reconciliables. Antes de comenzar, nos gustaría recordar que para ser investido presidente se necesitan 176 votos favorables en primera votación, y mayoría simple (es decir, más “síes” que “noes”) en segunda.
Veamos ahora algunas opciones:
PP. Con esta situación, Mariano Rajoy se ha convertido en víctima de su propia política al aplicar lo que se ha denominado como “el rodillo” durante la legislatura de su mayoría absoluta. Ha hecho pocos amigos que estén dispuestos ahora a apoyarle. A priori, parece tener un pacto más o menos factible con Ciudadanos (aunque Rivera aseguró una y otra vez que no investiría a Rajoy), pero esto es insuficiente a todas luces pues el resto de fuerzas presumiblemente votarían “no” a la investidura de Rajoy en ambas votaciones (163 síes por 187 noes). Necesitaría la abstención del PSOE (apelará a su sentido de estado, claro) para poder gobernar, algo que ya hoy Pedro Sánchez se ha apresurado a negar. Eso sí, las escasas posibilidades de que todas estas fuerzas estuviesen dispuestas a llegar a algún tipo de acuerdo, creemos que pasan por el hecho de Rajoy dimita y de que el partido aborde alguna de las reformas de las que, hasta ahora, no ha querido hablar (reforma electoral, ley de transparencia, reforma educativa). Algunas opciones posibles (aunque improbables) por las que el PP podría gobernar son:
  • Pacto PPPSOE. Teniendo en cuenta que implicaría prácticamente el suicidio político de Pedro Sánchez y, tal vez, del PSOE entero, parece imposible. O bien sería sólo de investidura (con un gobierno en minoría del PP) o de gobierno (muy difícil). Ninguna opción tiene visos de perdurar en el tiempo. Ahora bien, dicha unión sumaría 213 escaños y sería válida para investir al candidato del PP (no sería Rajoy, creemos) en primera votación, así como para llevar a cabo una reforma constitucional u otras de gran calado.
  • PP con abstención de PSOE y Ciudadanos. Sería en segunda votación donde habría 123 síes, 97 noes y 130 abstenciones (PSOE + Ciudadanos). Veo complicado que Sánchez acepte esta fórmula por dos motivos: porque ahora mismo tiene opciones de alcanzar él el gobierno y porque no sería visto con buenos ojos por muchos de sus votantes. Con esta opción, sin embargo, podría tener un gran peso en las decisiones gubernamentales.
  • PPCiudadanos, abstención del PSOE. Sin dejar de ser una pequeña variación de la opción anterior, los síes de Ciudadanos significarían aparentemente la sustitución de Rajoy en la presidencia del gobierno y una mayor fortaleza del gobierno que surgiese (no es lo mismo gobernar con 123 escaños que con 163, aunque siga siendo en minoría, pues algunas reformas impulsadas por los de Rivera podrían ser bien acogidas por otros grupos, principalmente el PSOE).
PSOE. Los socialistas siguen cayendo aunque han resistido mucho mejor de lo que las encuestas preveían, lo que ha dado un mínimo crédito a Pedro Sánchez (pero muy mínimo). Eso sí, el líder del PSOE se encuentra con un problema pues si bien parece que la alianza PSOE-Podemos parece la lógica, parece que nadie ha caído en el siguiente dato: 27 de sus 90 escaños (un 30%) provienen de Andalucía y Extremadura, los grandes bastiones del socialismo y esto puede complicar dicho pacto (Susana Díaz ya ha dejado caer que no le gustaría ver un pacto PSOE-Podemos y Fernández Vara y García Page han dicho que no es aceptable un gobierno a cualquier precio, en referencia a un posible pacto con los de Pablo Iglesias). A modo de dato, la abstención de los diputados socialistas andaluces y extremeños sería suficiente para permitir la investidura del candidato del PP en segunda votación (contando con los síes de Ciudadanos, la votación quedaría 163-160, 27 abstenciones), por lo que las opiniones de Díaz y Fernández Vara serán muy tomadas en cuenta en Ferraz, más si tenemos en cuenta que son muchos los barones territoriales que verían con buenos ojos el cambio de líder en el partido.
  • PSOECiudadanos, con abstención del PP. No he leído sobre esta opción y, sin embargo, me parece la más factible de llevar a cabo si Pedro Sánchez se decidiese por ella (aunque sigue siendo muy difícil). Sería reeditar la oferta que Esperanza Aguirre hizo al PSOE en el Ayuntamiento de Madrid para evitar que Podemos llegue a formar parte del gobierno. Si bien antes hablábamos de la petición de abstención al contrario, Pedro Sánchez tendría mucha más fuerza a la hora de pedirla en su favor ya que sería la única manera que tendría el PP (además de forzar la convocatoria de elecciones nuevamente si no logra otra correlación de fuerzas el PSOE, algo francamente difícil) de frenar a Podemos. El acuerdo PSOE-Ciudadanos parece factible. En segunda votación, el candidato socialista saldría elegido con una votación de 130-97, y 123 abstenciones). De conseguirlo, podría ser un gran triunfo de Sánchez a nivel interno ya que no dependería de los votos de Podemos, su gran rival por el voto de la izquierda, aunque nos encontraríamos en la misma situación de debilidad de gobierno que en la situación contraria. También se podría buscar la abstención de Podemos argumentando que así se evitaría un nuevo gobierno del PP.
  • PSOEPodemos (incluyendo todas las coaliciones)-IU-Partido nacionalista/independentista. Aunque ha sido vista por muchos como la opción más factible, nos permitimos dudar de ella por lo siguiente: PP y Ciudadanos ya han anunciado que votarán “no” a un gobierno en el que se incluya Podemos. Eso son 163 escaños. La suma PSOE-Podemos-IU suman 161. Necesitan el “sí” de otro partido de entre ERC (choca en el plan soberanista y en el referéndum con el PSOE), Convergencia (ídem) y PNV (a priori, la opción más probable aunque no exenta de dificultades programáticas), además de necesitar la abstención del resto de fuerzas políticas. Como decíamos, es de una extraordinaria complejidad, aún mayor si tenemos en cuenta que dentro de los 69 escaños de Podemos se insertan otros partidos como Compromís, Barcelona En Comú o las mareas gallegas. El simple hecho de poner de acuerdos a tantas fuerzas parece una tarea titánica. Por si fuera poco, Podemos ha puesto como línea roja el referéndum en Catalunya y, a día de hoy, no creo que Pedro Sánchez ni el PSOE se lo puedan permitir. Por si esto fuera poco, como ya decíamos anteriormente, los barones con más peso dentro del partido no lo ven con buenos ojos.
Podemos. El partido de Pablo Iglesias ha mostrado una gran inteligencia táctica al aliarse con otras fuerzas afines allí donde esta división, precisamente, podría restarle votos: con Barcelona en Comú, Compromís (Valencia) y las mareas gallegas. Sin duda alguna, su número de escaños se ha visto notablemente potenciado por este hecho, aunque me pregunto si no han echado de menos el casi millón de votos de UP-IU de Alberto Garzón. Sin quitar un ápice de su tremendo resultado, la realidad es que su capacidad de acción depende de la voluntad del PSOE. En apenas un par de días, ya ha puesto dos líneas rojas para que Pedro Sánchez cuente con sus votos: la reforma constitucional (que no es posible llevarla a cabo sin el PP) y el referéndum en Catalunya (difícilmente aceptable por parte del PSOE). Con estos movimientos, me da por pensar que Podemos quiere elecciones anticipadas en marzo donde, a priori, obtendría más voto de la izquierda.
Además, Podemos se encuentra con otra incertidumbre: pretenden crear cuatro grupos parlamentarios diferentes (el matriz, el catalán, el valenciano y el gallego) y si bien es esperable que voten sí o no en bloque las mismas propuestas e iniciativas, no es decartable que pueda suceder alguna discrepancia interna.
En cualquier caso, unas nuevas elecciones en marzo probablemente les beneficiarían y eso les permite mantener una posición firme hasta el punto de poder forzar al PSOE a aceptar algunas propuestas fuera de su programa electoral si quiere contar con sus diputados.
Ciudadanos. Sin encuestas, habrían obtenido un resultado extraordinario, pero su expectativa era muy alta. A la luz de los resultados, parece obvio que sus encuestas estaban infladas a costa de un PSOE que ha perdido menos votos de los esperados. Los votos o abstenciones de los 40 diputados de Ciudadanos pueden ser muy valiosos (más de lo que los números parecen decir), tanto para PP como para PSOE, como hemos visto más arriba. Pueden forzar alguna de sus reformas a cambio de ellos. Las elecciones anticipadas podrían castigarles y corren el riesgo de convertirse en irrelevantes.
Todo parece muy complicado, por lo que no se deberían descartar elecciones anticipadas para marzo de 2016.
Y tú, ¿qué opinas? ¿Cuál es tu opción preferida? ¿Se te ocurre alguna otra? Coméntanos lo que quieras aquí, en la sección de Comentarios, o en nuestra página de Facebook.

elecciones 20Dphoto credit: El País

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