La diferencia entre el porcentaje de voto y el número de escaños

Sirva esta entrada para contestar una pregunta lanzada por un lector en Facebook: “En este articulo (al margen de la veracidad del sondeo) sobre el reparto de escaños en relación a la proporción de votos, no entiendo cómo con una diferencia entre PSOE y Podemos de un 1% hay 15 escaños de diferencia. Si hay 350 escaños, la diferencia deberia ser de 3-4, ¿no?”
La respuesta está en el sistema electoral, y más concretamente en las circunscripciones (por favor, la fórmula d’Hondt no tiene la culpa). Solemos cometer un error cuando intentamos traducir el porcentaje de voto recibido en las elecciones generales en un sistema de reparto proporcional al mismo. Hay que entender que sólo se daría una relación directa entre porcentaje de voto y número de escaños recibidos si la circunscripción fuese única (es decir, una persona-un voto y todos cuentan lo mismo, como ocurre en las Elecciones Europeas).
He aquí la clave: las elecciones generales en España no son el resultado proporcional de la votación de los españoles, sino el resultado acumulativo de 52 “mini-elecciones” que se producen en las provincias y ciudades autónomas. No se ponen en juego 350 escaños en España, sino un número concreto de escaños en cada provincia.
Aunque podéis leer algo más en una entrada publicada anteriormente, resumiré que un sistema electoral suele estar orientado a buscar la gobernabilidad (es decir, que facilite formar mayorías), la proporcionalidad (la pluralidad de los votantes) o un punto medio entre ambas. Tiene cinco componentes:
  • La circunscripción, que reparte indidvidualmente un número de escaños.
  • El tamaño de la Asamblea o Cámara a elegir, que es invariable en España.
  • El umbral de acceso al reparto, que en España está situado en un 3%. Es decir, si no obtienes al menos un 3% del voto válido en la circunscripción, no puedes acceder al reparto de escaños en la misma.
  • El voto y todas sus modalidades. En nuestro caso, sufragio universal para mayores de 18 años con listas cerradas para el Congreso y abiertas para el Senado.
  • La fórmula electoral, la d’Hondt en nuestro caso (aquí una entrada sobre cómo funciona), usada para repartir los escaños. Esta fórmula, de la que ya hablamos, es muy proporcional en circunscripciones grandes (como lo sería la única y lo es en Madrid o Barcelona, por ejemplo) pero no tanto en las pequeñas (como ocurre en varias provincias españolas). Buen ejemplo de esto lo encontramos en las Elecciones Europeas, donde la circunscripción es única.
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Elecciones al Parlamento Europeo (24 de mayo de 2014). Haz clic en la imagen para ampliarla

Como podéis observar, las diferencias entre el porcentaje de voto de los partidos representados y el porcentaje de escaños obtenidos son relativamente bajas.
El sistema electoral escogido tras la transición fue el de representación territorial, de las provincias más concretamente. Traducido: todas las provincias deben tener representación tanto en el Congreso, independientemente de su población, para asegurar, así, que los intereses de todos llegan a las cámaras. Así, se reparten según este criterio 102 escaños (2 por provincia y 1 por ciudad autónoma). El resto se reparte según la población que cada provincia alberga.
Número de escaños que se reparten en cada provincia. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Número de escaños que se reparten en cada provincia. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Siempre se pone el ejemplo de Soria. Ésta es una provincia despoblada (tiene menos habitantes que en 1990), apenas un 0,20% de la población española reside allí (la número 50 si hiciésemos un ránking). Tiene una densidad de población que no llega a 9 habitantes por km2 (España tiene una media de 92,02 hab./km2) y un alto porcentaje de dicha población es rural. Quienes defienden nuestro actual sistema electoral suelen alegar que con una circunscripción única, la población soriana no vería sus intereses representados mientras que con el actual, aunque sea con una cuota baja, sí lo hacen.
Es por eso que es perfectamente posible que con un porcentaje de voto parecido, existan grandes diferencias en el número de escaños obtenidos. Esta diferencia se produce, principalmente, en las provincias en las que hay pocos escaños en juego donde sólo el que más votos obtenga y, posiblemente, el segundo obtendrán representación mientras que el tercero, por ejemplo, sumará porcentaje de voto pero no escaños.
Esperamos haber aclarado esta duda. Podéis seguir planteándonos vuestras dudas tanto aquí, a través del correo electrónico o en nuestra página de Facebook. Y si crees que esta entrada puede ser útil, por favor, ¡compártela en tus redes sociales!

porcentaje y escaños2photo credit: Wikipedia

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