¿Y la europea?

Este artículo ha sido escrito con la colaboración de Miguel Martínez Muñoz, doctorando e investigador en la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid).

Aún resuenan los ecos de la entrevista que el presidente Mariano Rajoy concedió a Carlos Alsina (Onda Cero) y que tuvo su momento más comentado en el cual se hablaba de la nacionalidad española y su posible pérdida o no en relación a la hipotética secesión de Catalunya.

Parece que, desde entonces, ha quedado asentada la teoría de que nadie puede ser despojado de dicha nacionalidad en base al artículo 11 de la Constitución Española que dice, en su párrafo segundo, que “ningún español de origen puede ser privado de su nacionalidad“, más aún cuando el propio presidente no pudo ni supo responder a esto.
Nosotros dijimos en una breve entrada que la doble nacionalidad sólo dependía de la voluntad del estado español y, por esta razón, la nacionalidad sí podía perderse en caso de secesión. A la luz de este artículo de la Constitución parece que nuestra idea es errónea. Sin embargo, me decidí a indagar aún más sobre el tema para poder aclarar y evaluar las opciones existentes pues, aun con tal apariencia de error, yo no estaba convencido del todo.
Mi nuevo punto de partida fue el mismo artículo 11 CE, pero esta vez en su párrafo primero (en el que nadie ha parecido recaer) y que dice lo siguiente:

“La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley”.

Veamos entonces qué dice la ley, en este caso el Código Civil, que en su artículo número 24 dice que:

“Pierden la nacionalidad española los emancipados que, residiendo habitualmente en el extranjero, adquieran voluntariamente otra nacionalidad o utilicen exclusivamente la nacionalidad extranjera que tuvieran atribuida antes de la emancipación. La pérdida se producirá una vez que transcurran tres años, a contar, respectivamente, desde la adquisición de la nacionalidad extranjera o desde la emancipación. No obstante, los interesados podrán evitar la pérdida si dentro del plazo indicado declaran su voluntad de conservar la nacionalidad española al encargado del Registro Civil”.

Aquí se abre un pequeño abanico de posibilidades, de hacerse efectiva una hipotética secesión (de forma unilateral, que es la única planteada hasta ahora), que requiere algunas aclaraciones:
  • Todos aquéllos que adquieran voluntariamente la nacionalidad catalana, perderán la nacionalidad española consecuentemente. ¿Pero no se tiene un periodo para conservar la nacionalidad española? Sí, tres años, pero si se optase por retener la nacionalidad española debe ser a costa de renunciar a la catalana. ¿Por qué? Porque entre el hipotético nuevo estado y España, al menos en un principio, no existiría ningún tipo de convenio de doble nacionalidad. No se puede tener una doble nacionalidad si no existe tal convenio en España.
  • Todos aquéllos que decidan permanecer como españoles de nacionalidad podrán hacerlo, como he dicho anteriormente. Es irrelevante la posición política tanto de un estado como de otro. Eso sí, dicho ciudadano se convertiría en un español residente en el extranjero y, por la ya citada falta de un convenio de doble nacionalidad, esta situación sería incompatible con la nacionalidad catalana.
¿No sería posible entonces tener la doble nacionalidad? La respuesta es “no”. Legalmente, al menos. En la práctica, la falta de controles y de colaboración entre estados facilitan que existan ciudadanos con pasaportes español y de otro país de nuestro entorno (léase, países de la UE, Estados Unidos, etc.). España, por ejemplo, no puede cotejar si algún ciudadano con pasaporte en vigor es nacional de otro país pero de detectarlo, por ejemplo, en una embajada o un consulado, España retiraría su pasaporte inmediatamente o, en caso de que el ciudadano manifieste su deseo de retener la nacionalidad española, comunicaría a las autoridades del otro país su decisión y esta segunda nacionalidad podría quedar anulada. Dependería del país en cuestión. Por ejemplo, Estados Unidos o Canadá no tienen en cuenta si cualquiera de sus nacionales tiene más pasaportes o no, sólo si tiene el suyo. Sin embargo, en el caso de España se precisa que ha de existir un convenio de doble nacionalidad. Si no existe, como no existiría con el nuevo estado catalán, ambas nacionalidades son incompatibles.
Así pues, la solución no parece ser tan fácil y mucho menos si la hipotética secesión se diera de forma unilateral y en las condiciones actualmente supuestas dada la situación política. Además, hay que recordar que aún no se ha dado ningún caso por lo que no existe jurisprudencia al respecto y, por lo que he leído, varios constitucionalistas no descartan que el Tribunal Constitucional pudiera interpretar el 11.2 CE como un artículo cuyo espíritu es el de evitar arbitrariedades por parte de la administración a la hora de retirar la nacionalidad y no como la universalización de la nacionalidad española, puesto que también hace referencia a la ley que sí aprecia expresamente la posibilidad de perder la nacionalidad. Parece lógico pensar que sería el TC el encargado de dirimir esta cuestión.
Por tanto, y según nuestra interpretación, en caso de secesión unilateral (lo cual, por cierto, recordamos que es harto difícil), es posible perder la nacionalidad española siempre y cuando se den las condiciones arriba indicadas. España no tendría, al menos en principio, convenios de doble nacionalidad ni de ningún otro tipo por lo que la elección de nacionalidad implicaría una renuncia a la otra.
Volvemos pues a la pregunta inicial: ¿y la europea? Ya indicamos que la ciudadanía europea es un agregado y no existe sin la posesión de la nacionalidad de un estado-miembro, en este caso, la de España, condición sine qua non para disfrutar de los derechos de ciudadano de la Unión.
Somos conscientes de que la respuesta a esta pregunta es ciertamente compleja, sobre todo cuando no existen precedentes a los que agarrarse, aunque no es menos cierto que quizás el presidente del gobierno debería estar mejor preparado para resolverla, máxime teniendo en cuenta que los periodistas le preguntarán por la situación de Catalunya siempre que tengan ocasión. Pero esto es otro tema.
¿Qué te ha parecido la entrada? ¿Tienes dudas? ¡Plantéanoslas! Y cuéntanos qué opinas, aquí abajo, en la sección de comentarios, o en nuestra página de Facebook.

Rajoy y Alsinaphoto credit: Web de Presidencia del Gobierno

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