La decisión ciudadana

Como ya sabéis, dentro de 11 días se celebrarán en España las elecciones autonómicas y municipales. En estas elecciones se votan a los concejales que compondrán los plenos de todos los municipios de España y los diputados autonómicos de las asambleas legislativas de las comunidades autónomas (excepto Andalucía y Cataluña, que tienen fechas separadas). Son unas elecciones extremadamente importantes por la cantidad de competencias transferidas a las Comunidades Autónomas que nos afectan de forma directa y porque los órganos que vamos a votar cobran mayor importancia cada día por su cercanía con el ciudadano. No me quiero extender en estos aspectos, sino centrarme en la importancia del voto. Voy con ello.
Desde hace mucho tiempo venimos viviendo una situación de descontento social, es obvio que hay cosas que nuestros gobernantes están haciendo que no gustan a muchos ciudadanos. Debido a este descontento se han producido manifestaciones, protestas, críticas, creación de diferentes organizaciones con fines variados (desde la PAH hasta Podemos, por ejemplo), etc. Todas estas formas de protesta y reacción (excepto las más radicales o violentas) están contempladas y protegidas en un Estado democrático de derecho, la gente tiene derecho a expresar su disgusto con lo que está pasando y la teoría dice que si es una masa visible el político hará caso y cambiará la forma en que se venían haciendo las cosas. En cualquier caso, puede que no lo haga, y, excepto que esté incumpliendo la ley, no tiene porque hacerlo. Eso sí, deberá asumir las consecuencias de sus actos y enfrentarse en las urnas al juicio de los ciudadanos. Y a este momento hemos llegado. Después de muchos años de protestas nos encontramos en el año en que se decide el futuro del conjunto del país durante los próximos 4 años, y la experiencia actual creo que nos ha servido para darnos cuenta de que ese tiempo da para mucho (al menos a mi se me han hecho muy largos). Pues bien, hemos visto que los ciudadanos tenemos varios instrumentos con los que mostrar nuestro rechazo, pero sin duda el definitivo y más importante en una democracia es el voto. Es el instrumento principal de una democracia, con el que realmente se ordenan las ideas de los ciudadanos y se les da una voz en los órganos de representación. Particularmente soy del pensamiento de que en cierto modo tenemos lo que nos merecemos, en el sentido de que por mucha crítica que hagamos los políticos no han surgido de la nada sino que o bien los hemos votado o les hemos permitido actuar así hasta que ha sido demasiado tarde. En cualquier caso, este es el momento que tenemos para cambiar, incluso de forma radical, todo y variar el rumbo. Como siempre digo, si todos los ciudadanos votasen a X, ese partido saldría ganador, así de sencillo. La composición que salga de estas elecciones no será por arte de magia, sino que será porque ha obtenido el apoyo ciudadano, y hay que aceptar ese resultado, esto es sin duda lo más importante tras unas elecciones.
Visto que tenemos un año curioso por delante me gustaría puntualizar algunos aspectos. En primer lugar, que todos los partidos y personas que se presentan tienen derecho a ello, pues así lo dice la ley. Por tanto, hay que respetarlos y permitir su concurrencia sea el signo que sea, posteriormente seremos nosotros los que decidamos si les queremos o no como representantes. En este sentido nuestro sistema es sorprendentemente abierto y nos podemos encontrar cientos de signos a los que votar de la más variada ideología. Por otra parte, entre la cantidad de opciones disponibles y el bombardeo de la prensa en estas épocas, el ciudadano puede que se sienta abrumado y tenga dudas de a quién votar. En esos casos hay que actuar con responsabilidad y estudiar con calma las propuestas que nos ofrecen para ver cual se ajusta más a nuestra idea. No es sano para el sistema dejarse llevar por influencias de cualquier tipo y votar sin sentirse medianamente seguro de la elección tomada. Incluso a los que tienen claro su voto les recomendaría una segunda reflexión. Recuerdo que hasta dentro de 4 años puede que no se de la opción de volver a votar. Quiero recordar también la opción del voto en blanco. Es una opción perfectamente legal que tiene un significado simbólico, el de estar de acuerdo con el sistema pero no con los candidatos que se presentan. Es cierto que en nuestro sistema, por la forma en que está organizado, los votos en blanco favorecen a los partidos más votados, pero no deja por ello de ser una opción con un significado y unos motivos (además de que los partidos más votados pueden cambiar en cada elección, no tiene porque ser necesariamente los mismos de siempre).
En resumen, el voto es el instrumento más importante del que disponemos los ciudadanos en una democracia. Utilicémoslo con cabeza y teniendo en cuenta que realmente es posible el cambio si no estamos contentos con lo que se ha venido haciendo. 

Papeletas

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Imagen: foto propia. 
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