La restauración de ecosistemas: esto también va a ser que es política

Lo primero que me gustaría es agradecer a #estotambiénespolitica el poder escribir en su blog. Me presento: mi nombre es Fernando y soy biólogo. Desde que conocí a Luis Balaguer en la universidad, un gran profesor y mejor persona, mi vida se convirtió en la restauración de ecosistemas. Y lo digo así y no al revés, “la restauración de ecosistemas se convirtió en mi vida”, porque yo no vivo para restaurar, sino que intento restaurar todo lo que vivo. Y esto no es fácil de explicar. Es como ese sentimiento que te llena cuando eres scout, o ese famoso “Papá, ¿por qué somos del Atleti?” (y mira que yo soy vikingo). Es algo muy sencillo de entender para uno mismo y muy difícil de transmitir a los demás. Pero, ante todo, es algo que me encanta. A lo mejor, ésa es la mejor explicación, es una pasión.
Tras esta breve introducción personal, ahora intentaré explicar qué hace un restaurador de ecosistemas aquí. Al igual que el nombre de este blog, la restauración también es ciencia, pero para mí es algo que va mucho más allá del ámbito científico. Es algo aplicable a la vida y, por ello, como este blog intenta aportar otros puntos de vista, más personales y cercanos, voy a tratar de explicar qué es la restauración, esperando que sirva (aquí me pongo de nuevo la bata y las gafas, y saco las probetas) como “caldo de cultivo” para generar justo eso, nuevos puntos de vista.
Gráfico 1 Restauración ecosistemas
Elaboración propia
La restauración se entiende como la recuperación de los valores de funcionalidad del ecosistema (para qué sirve, por ejemplo, para el control de la erosión del suelo) y su biodiversidad (número de especies) que presentaba inicialmente, tras un evento que lo ha degradado. Esto es tan técnico, que hace que muchas veces se caiga, sin querer, en el error de confundirlo con “volver a lo que estaba antes”. El mundo, como refleja la historia, es algo cambiante y dinámico, donde volver a lo de antes no siempre es la solución. Me gustaría remarcar lo de “no siempre”, puesto que muchas veces tampoco vemos que el hecho de dar un paso atrás es un gran avance. El objetivo de la restauración es recuperar esos niveles de funcionalidad y biodiversidad. En una mina a cielo abierto, por ejemplo, donde hay un gran agujero en el terreno, es imposible reconstruir el bosque que había antes. Rellenar el hueco con tierra, crear los estratos del suelo, plantar, etc. Sin embargo, se puede elegir como imagen objetivo la creación de una laguna, que presente el mismo valor ecosistémico (para qué sirve y qué tiene) aunque sean distintos sus componentes.
Si cambiamos de universo y pasamos del ambiental al social, el enfoque es (o debería seguir siendo) el mismo. Es imposible devolver a la situación inicial a una persona que ha perdido a sus hijos en un accidente de tráfico. De igual manera, es ilógico pensar que devolviendo los territorios devastados en una guerra se restaura a la gente que ha vivido y sufrido en ellos. Hay un componente psicológico que hay que tener en cuenta. Por tanto, para la restauración social, los ejes de la gráfica son homólogos a los de restauración ambiental. Yo los he definido como “estado anímico” y “recursos materiales”, pero los nombres no son importantes, sino su significado: los recursos se necesitan para tener una vida digna, pero igual de importante es la satisfacción, el estado de ánimo que generan en la persona o sociedad.
Gráfico 2. Restauración ecosistemas
Elaboración propia
Esto, que es y parece tan obvio, es la esencia de la restauración. Ahora, al igual que en todas las ciencias, hay formas y formas de hacer las cosas.
Dentro de la restauración, mi campo es la restauración “ecológica”. Este epíteto es importante porque significa una filosofía, un enfoque distinto, que se basa en unos pilares que expondré en entradas futuras. La SER (Society for Ecological Restoration) describe a la restauración ecológica (RE a partir de ahora) como el proceso de asistir a la recuperación de los ecosistemas que han sido degradados, dañados o destruidos. La palabra clave es asistir. Un restaurador puede plantearse implantar directamente la imagen objetivo. Un restaurador ecológico intenta ver cómo crear el ambiente adecuado de desarrollo y solucionar los problemas que están bloqueando al ecosistema e impidiendo que se recupere “solo”. En el ámbito del blog, un político decide que para su pueblo lo mejor es tener una fábrica, llama a una gran empresa y consigue que abra una filial en su municipio. Un político “ecológico” fomenta la industria entre el sector joven, evalúa cuál sería la mejor producción y apoya al pueblo, desde su posición en el ejecutivo, para que solicite a la gran empresa la implantación de la filial. Al final el resultado estructural es el mismo: una fábrica. Sin embargo, los beneficios secundarios obtenidos distan mucho en un proceso y otro. Lo “ecológico” es lo ideal, pero es verdad que eso requiere tiempo y dinero (y en el caso de la política, mucha dignidad), cosas que, tanto en la política como en la ciencia, están muy limitadas. 4 años de mandato o 4 años de proyecto, al final no se diferencian tanto. Por otra parte, ¿no están para eso los ideales? ¿Para aspirar a lo mejor? Al final todo depende de cuánto quiera luchar una persona/sociedad/científico/político para acercarse a ellos.
Recuperación de ecosistemas

© Fernando Viñegla

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