Postureo en Europa

Dice la web Wikilengua del español, que postureo es un neologismo, especialmente acuñado en el mundo de las redes sociales, para “para expresar formas de comportamiento y de pose, más por imagen o por las apariencias que por una verdadera motivación” y que suele tener un valor despectivo. Me he permitido usar este término para referirme concretamente a las negociaciones que Grecia y el resto de miembros de la eurozona llevan manteniendo desde hace un par de semanas y que terminó con un celebrado acuerdo hace apenas unos días.

Y la realidad es que nada o, mejor dicho, casi nada ha cambiado. El acuerdo alcanzado no modifica en lo sustancial aquél que se firmara en 2012. Los presupuestos públicos de Grecia seguirán siendo controlados por el trío Comisión EuropeaBanco Central EuropeoFondo Monetario Internacional, la tan temida troika. ¿La diferencia? Que no irán a Grecia para no tensionar la cuestión social. Lo harán desde Bruselas. Pero lo seguirán haciendo. Grecia mantiene su compromiso, tal y como hiciera en 2012, de no tomar medidas unilaterales, a mantener la cuantía de la deuda y a afrontar un calendario de pagos.

¿Qué ha ganado Grecia? Tiempo. Ha conseguido una prórroga de cuatro meses, siempre y cuando la lista de medidas a tomar sobre los presupuestos públicos satisfagan a sus socios del euro. Dicha prórroga está destinada a que los socios europeos vean si, tal y como pide Syriza, la relajación en la exigencia del déficit griego permite a la renqueante economía griega crecer adecuadamente y consolidar el inicio de la recuperación, lo que permitiría a Tsipras negociar un tercer rescate en mejores condiciones.

Pero no nos engañemos: el cambio es mínimo. En mi humilde opinión, lo vivido en las últimas dos semanas en Europa no ha sido más que un teatro, una representación de un pulso en el que todos sabían de antemano el final. Vamos, que era puro postureo.

¿Por qué?, me preguntaréis. Muy sencillo. Las negociaciones en la eurozona (y en toda la UE, por extensión) implican intereses muy dispares entre todos los países-miembro. Cualquier acuerdo que se alcanza entra dentro de unos límites muy estrechos que no todos los países están dispuestos a traspasar. El margen de maniobra es, de partida, muy estrecho a la hora de intentar modificar algún acuerdo. Quien espere grandes cambios en un acuerdo por un cambio de gobierno, por muy radical que se considere y/o sea considerado, yerra en mi opinión.

Porque, además, una cosa es lo que se dice en público y otra muy diferente lo que ocurre dentro de las negociaciones, cuando las puertas están cerradas. Varoufakis (ministro de finanzas griego) ha usado un discurso muy agresivo pero el acuerdo ha permanecido casi inalterado. Miembros del gobierno griego han llegado a mentar a Hitler y las deudas de la II Guerra Mundial para mostrar su oposición frontal a la “Europa germanizada” y eso anima a sus votantes y a los griegos en general, pero nadie habla déficit, de deuda, de plazos, de intereses… Podemos hablar también de Schäuble (ministro de finanzas alemán) hablando del respeto a lo pactado, de su desacuerdo total con lo planteado por Varoufakis y a miembros del gobierno alemán “filtrando” que la salida del euro de Grecia sería la mejor opción.

¿Resultado? Un acuerdo casi inalterado, sin grandes modificaciones. Puro postureo.

¿Otro resultado? Varoufakis y Tsipras vuelven a Grecia y proclaman el gran triunfo conseguido con la prórroga. Los griegos les ven como salvadores porque les han dicho que sin ese acuerdo no podrían cambiar el país, tal y como prometieron. Ahora pueden maniobrar porque han conseguido doblegar a los socios europeos y, principalmente, a Alemania. Una gran falacia (la misma dicha aquí por nuestros distintos gobiernos, por cierto). Los gobiernos de los distintos estados tienen una gran maniobrabilidad en política interior, siempre y cuando se mantengan dentro de unos límites fiscales acordados comunitariamente, por cierto. Pues eso, puro postureo.

¿Otro resultado? Schäuble vuelve a Alemania y les dice a sus compatriotas que, tal y como prometió, nada (importante) ha cambiado, que la mano dura alemana exigida por sus votantes se ha hecho notar. Una victoria más para el motor de Europa. Y lo cierto es que esa prórroga es una concesión que Schäuble prometió no hacer, pero que hizo para asegurar el cobro de la deuda. Lo importante es que Alemania (y sus bancos) seguirán recibiendo su dinero. ¿Qué decía yo? Puro postureo.

Y así podría hablar de cada socio de la eurozona. Negociaciones a cara de perro de cara al exterior, pero todos los actores sabían de esos límites que no fueron traspasados. Todos han conseguido una gran victoria y apenas nada ha cambiado. ¿Es o no es puro postureo?

Hoy, por cierto, Grecia ha mandado una primera lista de medidas. Nada muy concreto pero lo suficiente para que sus socios europeos estén contentos. ¿Alguien de verdad espera medidas revolucionarias? Podría haberlas de cara al interior… siempre y cuando los presupuestos públicos, controlados por la troika (eso sí, a distancia), sean del gusto europeo y se atengan a la disciplina fiscal. Lo dicho, puro postureo.

¿Y tú qué opinas? ¡Háznoslo saber! Puedes dejar aquí tu comentario o bien hacerlo en nuestra página de facebook. ¡Participa!

Greek Finance Minister Yanis Varoufakis visit to Berlin, Germany - 05 Feb 2015

Wolgang Schäuble y Yanis Varoufakis, ministros de finanzas de Alemania y Grecia, respectivamente. Fuente: The Guardian.

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