Crónica de una crisis de crisis (III): el primer desequilibrio

Hablábamos en la pasada entrada de esta serie sobre los años de la Gran moderación, que no eran otra cosa que un crecimiento sostenido que llegó a parecer inquebrantable. Así, poco tiempo antes del estallido de las crisis, España presentaba de las mejores cifras de su historia y, como nuestro país, tantos otros. Pero también advertimos que, mientras ese crecimiento se estaba produciendo, también se estaban produciendo una serie de desequilibrios que permitirían a la inminente crisis golpear con mucha más fuerza de lo que lo hubiera hecho en otras circunstancias.
Cuando se habla de la crisis, son muchas las causas que son sacadas a colación para explicar su dureza y su profundidad tales como políticas fiscales inadecuadas que amparaban el crecimiento de la deuda o la pérdida de competitividad de las economías desarrolladas respecto a las emergentes. Todas ellas han puesto su granito de arena, sin duda, pero aquí ahondaremos mínimamente en los cuatro desequilibrios que son considerados como fundamentales y que nos ayudarán a entender mejor esta crisis.
El primero de ellos, que trataremos aquí, es el desequilibrio producido en lo que los economistas llaman las balanzas de pagos por cuenta corriente. No te asustes, lo vas a entender de una manera muy simple. La balanza de pagos es la diferencia que hay entre lo que un país gasta en bienes y servicios en el exterior (importaciones e inversiones hechas en otros países) y lo que un país cobra por bienes y servicios a otros países (exportaciones e inversiones de otros países en el propio). Fácil, ¿verdad?
Las balanzas que registran más ingresos que gastos son balances con superávit. Éste era el caso de países como China, las economías del este asiático, los países exportadores de petróleo y, singularmente, Alemania. Por tanto, estos países tienen recursos económicos disponibles para invertir.
Las balanzas que registran más gastos que ingresos son deficitarias. Éste era el caso de países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia o España (donde, por ejemplo, en 2007, se registró un 10% de déficit). Para poder equiibrar sus balanzas, estos países recurren a los préstamos, principalmente la venta de bonos de deuda. Debido al crecimiento económico, las agencias de calificación de riesgo o rating otorgaban a estos países la máxima calificación, la famosa AAA, lo que quiere decir que eran considerados bonos seguros. ¿Quién compraba esta deuda? Los países con balanzas superavitarias. China es actualmente el país que más deuda soberana tiene en el mundo entre sus activos (aunque en su superavit pesaban más las exportaciones, de ahí que no suponga un riesgo sistémico, al menos hasta hoy) y esto también explica por qué Alemania está tan interesada en las devoluciones de la deuda.
Hay que decir que a este déficit no sólo contribuye la deuda pública, sino también la privada; es decir, toda aquella deuda que ciudadanos, empresas y entidades financieras adquirieron amparándose en la bonanza económica.
Así pues, ante el estallido de la crisis, nos encontramos con que algunos países se convirtieron en superacreedores de otros, cuya capacidad económica se basaba en el préstamo exterior. El bono, que parecía seguro el día anterior a la caída de Lehman Brothers, demostró su debilidad dos días después ya que los riesgos de aumentar la deuda a un ritmo tan elevado fueron ignorados.
¿Conocías lo que era la balanza de pagos por cuenta corriente? ¿Te está ayudando esta serie a entender mejor lo que nos pasa? Para cualquier comentario, duda u opinión, no dudes en escribir aquí, a nuestro correo o en nuestras redes sociales.

Balanza-pagosphoto credit: Economía

Anuncios

3 Respuestas a “Crónica de una crisis de crisis (III): el primer desequilibrio

  1. Al respecto de esto realizaré un comentario positivo de la economía en este país (que cosa más rara en mí).

    España siempre fue a la cola en exportaciones, por muchos motivos entre los cuáles destacaría, el gran atraso que supuso para este país la dictadura, recordemos la locura del periodo autárquico y eso, además de nuestra probada habilidad para los idiomas (atraso educacional) y que narices cómo siempre decimos lo bien que se vive en España con nuestra cañita y nuestra tapa (zona de confort).

    Sin embargo esta crisis, que básicamente ha empobrecido a la gente de una manera mayúscula, generó una bajada brutal del consumo interno, lo cuál obligo a muchas empresas españolas a salir de su zona de confort y EXPORTAR…si señores esa palabra que hasta el momento nos sonaba a chino (nunca mejor dicho)…e hizo que nuestras exportaciones creciera de manera sorprendente.

    Aquí os dejo algunos datos:

    http://www.datosmacro.com/comercio/exportaciones/espana

    Ahora bien, ya vienen los negativos (más normales en mí), si exportamos mucho más ¿por qué no mejora nuestra balanza?, pues porque nuestra deuda, además de ser calificada como una mierda por las agencias de rating (que tienen intereses cuando menos dudosos) crece a un ritmo imparable y desde mi punto de vista insostenible.

    http://www.datosmacro.com/deuda/espana

    Y también porque la crisis al ser global ha hecho que el consumo baje (interno y externo) por lo que poco hay que vender, nosotros incrementamos nuestras exportaciones, sencillamente porque antes no exportábamos…

    De ahí que muchos defendamos que las bajadas salariales, el abaratamiento del despido, la “flexibilidad” laboral, etc…son medidas que lejos de solucionar el problema lo empeoran, puesto que obviamente no van encaminadas a un incremento del consumo y han demostrado ser ineficaces en la lucha contra nuestro mayor problema, el desempleo…

    Por cierto en la balanza de pagos también tienen mucho que ver las divisas pero esto es harina de otro costal y ya me estoy alargando mucho…

    Salu2

    Me gusta

    • Hola Álex. Como siempre, un placer que participes con nosotros.

      Como bien decías, durante esta crisis se ha alabado una cada vez mayor importancia de las exportaciones dentro de la balanza por cuenta corriente que, generalmente, nos ofrecían en forma de porcentaje. La cuestión es que, si bien es cierto que nuestras exportaciones han crecido de forma casi continuada en eso que hemos llamado la Gran Moderación (1993-2008), no es menos cierto que su importancia sube porque baja la del consumo interno, así que no deja de ser un dato, como mínimo, relativo.

      Gracias por tu aportación, espero que sea la primera de muchas.

      Un abrazo.

      Me gusta

  2. Pingback: Crónica de una crisis de crisis (IV): el segundo desequilibrio | Esto también es política·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s