En qué nos afecta la prima de riesgo

Explicábamos en una entrada anterior qué era la prima de riesgo y cómo se calculaba e, incluso, llegamos a introducir algunos matices sobre qué implica en la economía de forma general. Hoy vamos a meternos más de lleno en el tema y ver a quién, y en qué manera, afecta la dichosa prima de riesgo.
Pero antes de eso, me gustaría aclarar una cuestión simple. La prima de riesgo se hizo famosa en el contexto de la crisis y aquí, en España, cuando empezó a subir como la espuma como si ella fuera la generadora de la catástrofe que, desde 2007, se nos vino encima. Ahora vuelve a ser noticia porque está a niveles muy bajos y eso es, para muchos responsables públicos, el indicador de que la crisis finaliza. Pero lo que el ciudadano se pregunta es “¿por qué yo no lo noto?“. Tenemos que tener en cuenta una cosa: los estados como España están divididos, económicamente hablando, en capas. De una forma simplista, destinada a la mejor comprensión del problema, hemos creado este pequeño gráfico:
capas económicas y crisisCon él queremos hacer comprender, de una forma visual, que las crisis económicas del sistema capitalista, históricamente, atraviesan esas capas de forma muy veloz llegando a todos los puntos. Sin embargo, la recuperación es lenta y los ciudadanos son los últimos que lo notan por el hecho de que las capas que tiene por encima deben recomponerse primero.
Una vez aclarado esto, hay que recordar que la prima de riesgo es sólo un indicador, más cercana a la percepción que los inversores tienen de un país, que del coste real de otras cosas. Aún así, tomándola como un indicador de referencia, podemos explicar varias cosas.
Como ya apuntábamos, la subida de la prima de riesgo se suele corresponder con una financiación pública más cara (aunque no necesariamente), la exigencia por parte de los inversores de un interés más alto para dar su dinero a tu país y no a Alemania. Mientras el aumento del gasto es inmediato, los plazos de devolución no lo son, puesto que se extienden durante años. Con una prima de riesgo alta, a las entidades financieras les cuesta más encontrar dinero (y el que encuentran es más caro) y a las empresas les cuesta más financiarse por la simple correspondencia empresa-país.
Finalmente, los ciudadanos son los afectados por todos los frentes. Que un país se financie más caro suele implicar subida de impuestos para cubrir el coste extra, rebaja de salarios del funcionariado y empleados públicos, reducción de presupuestos en servicios públicos, etc. Que las entidades financieras no capten dinero o lo capten muy caro, implica que el ciudadano no accede al crédito y que sus productos financieros pierden rentabilidad o, incluso, empiezan a costarle dinero. Que las empresas se financien más caro implica menores salarios, menos contrataciones, más despidos, pérdida en las condiciones de empleo, subida de precios, pérdida de poder adquisitivo
¿Cuándo llegará la recuperación a los ciudadanos? Como decía antes, la recuperación es mucho más lenta. El ciudadano necesita que las otras tres capas se recompongan. El tiempo que eso tarde, será un tiempo en el que el ciudadano apreciará poco o nada la llamada recuperación.
Por poner un ejemplo, España tiene su prima de riesgo muy cerca de los 100 puntos básicos (muy lejos de los más de 600 de mediados de 2012). Quien primero lo nota es el Estado (y todas las administraciones públicas). Según un estudio del BBVA, 100 puntos básicos significan un coste de 12400 millones de euros en intereses. Es decir, en este caso, España ha dejado de pagar (que no es que se haya ahorrado) unos 60000 millones. Esto permite guardar una mayor partida de los presupuestos para las políticas públicas. Además, tener una prima de riesgo baja te permite entrar en un ciclo en el que la confianza de los inversores se retroalimenta.
Las entidades financieras, al igual que las empresas, se benefician de la identificación con el país de origen. Ahora, los bancos captan dinero más fácilmente y más barato y sólo ahora el crédito empieza a abrirse, aunque aún de manera muy restringida, para las empresas. Para que empiece a llegar a los ciudadanos, aún queda un tiempo. Las empresas están empezando ahora a acceder al crédito, pero los autónomos y las PYMES aún están en una situación delicada. Cuando su situación mejore, mejorará la de los ciudadanos.
Así pues, la prima de riesgo nos indica por qué camino van las cosas pero no es infalible. Una prima de riesgo baja ayuda a la economía del presente y permite hacer perspectivas optimistas para el futuro, pero no significa que nuestra economía, la de los ciudadanos principalmente, haya dejado de estar en el pozo. Además, la economía es mucho más compleja que esto y habría que hacer miles de matices para tener una comprensión exacta de cómo se mueve.
Esperamos, aún así, que está visión simplificada y general sea un buen primer paso para ir comprendiendo los retos de nuestro tiempo en materia económica, retos que sólo podremos afrontar desde el conocimiento y la comprensión de los problemas.
¿Estás de acuerdo con el artículo? ¿No? Cuéntanos tus ideas, críticas o dudas, aquí, o en nuestras redes sociales.

Emision-deuda-publicaphoto credit: derechofinancieroytributario.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s