Las Cortes Generales y su independencia

Un lector del blog nos preguntó si hablaríamos de las funciones y diferencias entre el Congreso y el Senado. Empezamos aquí una pequeña serie sobre ello, hablando de sus cosas en común y también de sus diferencias. En esta entrada hablamos de un concepto que tienen en común, pues ambas forman las Cortes Generales y ostentan el poder legislativo, uno de los tres poderes del Estado junto al ejecutivo y al judicial. La división de poderes exige que todos ellos sean independientes de los otros, aun cuando existan mecanismos para el control de su buen funcionamiento. Pero vamos por partes.
Nuestras Cortes Generales se configuran como un Parlamento bicameral asimétrico. Esto es:
  • Bicameral, porque está compuesto por dos cámaras: Congreso de los Diputados (o cámara baja) y Senado (o cámara alta);
  • Asimétrico, porque no se eligen de la misma manera y porque en materia de competencias e importancia una, el Congreso, es más potente que la otra, el Senado.
Nuestras Cortes están sujetas a la Constitución. Puede parecer obvio, pero no es así en todos los sistemas. Por ejemplo, en el Reino Unido no existe una constitución escrita y es el propio Parlamento británico el que marca los límites. En España, las funciones de nuestras cámaras están delimitadas por una norma superior.
Es obvio que nuestras Cortes Generales son uno de los pilares de nuestro sistema. Son las principales poseedoras del poder legislativo (aunque no las únicas) y, precisamente por ello, resulta necesario que el parlamento goce de la independencia necesaria para llevar a cabo su tarea. Para ello, se tomaron varias medidas que os resumimos de forma breve y fácil.
  • Los diputados y (casi todos los) senadores son elegidos directamente por la ciudadanía, en quien reside la soberanía, y sólo dependen de las elecciones para ocupar su cargo.
  • La Constitución prohíbe expresamente que los miembros de las Cortes estén ligados por mandato imperativo (art. 67.2 CE). Es decir, que su función es personal, no vinculada a nada ni nadie más, irrevocable (sólo el/la titular del acta puede renunciar a ella) y, por tanto, blindada ante terceros. Ésa es la teoría. Tampoco queremos engañaros. La realidad es que esto se encuentra muy limitado, sobre todo políticamente, por la preponderancia del grupo parlamentario cuyo mandato se impone en muchas ocasiones al personal. Esto es la famosa “disciplina de voto“.
  • La duración del mandato, 4 años, es fija y no depende de nada salvo de una situación excepcional.
  • La inviolabilidad parlamentaria garantiza que un diputado o senador pueda manifestar libremente sus opiniones sin que éstas tengan ninguna consecuencia jurídica.
  • La inmunidad parlamentaria tiene por objeto proteger a los miembros de las Cortes durante su mandato de posibles injerencias interesadas de los demás poderes del Estado. No se puede detener a un parlamentario salvo que sea descubierto en pleno delito, ni tampoco puede ser inculpado ni procesado, salvo que la Cámara a la que pertenece lo autorice. En caso de darse dicha autorización, sólo podrán ser juzgados por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.
  • Un parlamentario recibe una retribución fija, lo que refuerza (o debería reforzar) su independencia respecto a intereses ajenos.
  • Los parlamentarios se someten a un régimen de incompatibilidades por el cual, durante su mandato, no puede ejercer determinadas actividades profesionales que puedan causar conflicto de intereses.
Eso, como individuos. Ahora bien, también como Cámaras deben gozar de independencia. Para ello tienen las siguientes facultades:
  • Elegir sus propios órganos de gobierno internos;
  • Elaborar sus propios reglamentos;
  • Son los órganos internos los que ejercen de “policía” de todo cuanto suceda dentro de las cámaras;
  • Elaboran sus presupuestos que, una vez aprobados, son enviados al Gobierno, quien tiene la obligación de incluirlos en los Presupuestos Generales del Estado sin modificación alguna;
Todo esto sirve para que tanto el Congreso de los Diputados como el Senado lleven a cabo sus funciones de forma independiente y velando por el interés general. En la próxima entrada resumiremos las funciones que ambas cámaras comparten.
¿Qué opinión te merece lo expuesto en esta entrada? ¿Crees que tal independencia se da en la realidad? ¿Tienes alguna idea que favoreciera y reforzara dicha independencia? ¿Alguna duda? No lo olvides, para cualquier cosa, contacta con nosotros y comenta aquí debajo y en las redes sociales.

leon

Foto: AMC Networks

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3 Respuestas a “Las Cortes Generales y su independencia

  1. Me encantaría que profundizáseis en eso de la inmunidad parlamentaria. ¿podríais poner ejemplos de lo de “posibles injerencias interesadas de los demás poderes del Estado”? En caso de evidencias de delito por parte de un parlamentario, ¿cuál sería la forma en la que la Cámara a la que pertenece “autorizase” un juicio o inculpación? ¿Quién lo puede solicitar? ¿Hay votación? ¿Qué proporción de votos se precisa? Perdonad por el millón de dudas! y muchas gracias!!

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    • Hola Paloma. Lo primero, agradecerte enormemente que nos sigas y por participar. Profundizaremos un poco más en el tema por el que nos preguntas con una pequeña entrada que publicaremos mañana o el viernes, así que no nos pierdas la pista. ¡Y nada de disculpas por preguntar! Creamos este sitio para eso. Un saludo.

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  2. Pingback: La inmunidad parlamentaria | Esto también es política·

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