El sistema semipresidencialista

Palais de L'Elysée

Presentamos por último el tercero de los grandes sistemas políticos, el semipresidencialista, siendo Francia su mayor exponente. Este sistema no es más que una mezcla entre los dos sistemas que hemos explicado anteriormente, el parlamentario y el presidencialista. Vamos a ver el porqué.
En primer lugar hay que destacar que este sistema se caracteriza por su flexibilidad. ¿A qué nos referimos con esto? Sencillo, al ser una mezcla entre los dos sistemas anteriores se puede decidir configurar un sistema en el que se den más poderes al Presidente, con lo que tendremos un sistema más presidencialista, o se puede decidir dar más poderes al parlamento, con lo que tendremos un sistema más parlamentario. Tiene la ventaja de que se puede adaptar según la situación del momento.
La segunda característica es que tenemos dos figuras separadas para los cargos de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno. El primero será el Presidente y el segundo el Primer Ministro. El presidente, como en el sistema presidencialista, será escogido por elección directa de los ciudadanos. Escoge además al primer ministro, aunque normalmente tendrá en cuenta la mayoría del parlamento, ya que si el primer ministro no tiene la confianza del mismo no podrá llevar a cabo sus políticas y acabará por dejar el cargo.
Otra característica es que el presidente tendrá poder ejecutivo real (no mera representación o moderador) como poder de veto o iniciativa legislativa. Esta característica es importante ya que es lo que distingue un sistema semipresidencialista de un sistema parlamentario. En el parlamentario el Jefe de Estado no tiene poderes ejecutivos reales, solo ejerce de moderador y representante del Estado.
El principal problema de este sistema, al igual que el presidencial, es la posible cohabitación. En estos sistemas, al haber elecciones separadas, cabe la posibilidad de que los ciudadanos elijan como presidente a una persona con unas determinadas ideas políticas pero la composición del parlamento sea de partidos con otro tipo de ideas y, por tanto, se escoja a un primer ministro contrario a las ideas del presidente. Al igual que el presidencial, puede dar lugar a la paralización de las políticas y el gobierno del país no avanzará.
Como curiosidad, en un sistema parlamentario las Cortes pueden decidir forzar la salida del primer ministro de su cargo a través de la moción de censura. Sin embargo, en los sistemas presidencialista y semipresidencialista, al ser escogido el presidente con el voto directo de los ciudadanos, son éstos los que le otorgan la confianza a la persona concreta y, por tanto, no es posible que el parlamento pueda votar contra la permanencia de esa persona como presidente. El único sistema que se admite es el proceso conocido como “impeachment” que permite encausar al Jefe del Estado si éste ha cometido un delito penal. Pese a todo, es un juicio político que tiene el objetivo de demostrar si las acusaciones que se han hecho son ciertas o no. Si se demostrasen ciertas, las Cortes votarían destituir al Presidente del puesto y se llevaría a cabo un juicio legal, como el que tendría cualquier ciudadano, que condenaría (o no, si al final se le absuelve) al ahora ex-presidente.
Y con esta entrada terminamos la explicación de los sistemas de gobierno. ¿Te ha quedado claro? ¿Tienes alguna duda? ¿Deseas aportar algo? ¡No dudes entonces en comentar o escribirnos!
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Una respuesta a “El sistema semipresidencialista

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